¡Que suene el huéhuetl y el caracol!
Es Malinalco una cajita de resonancia
de vibraciones,
y sus guardianes,
que somos todos
los que aquà estamos,
juntos vibramos.
Los cerros de agua nos dan cobijo,
nos traen el agua
desde allá abajo.
En el regazo de nuestra madre
-representada en el paisaje-
los cerros de agua
que son sus brazos,
nos dan cobijo.
Cobijo y vida nos da esta tierra,
nos da las plantas para
curarnos...
Se comunica con cada uno y,
a cada uno,
se entrega pródiga, casi impúdica.
Ataja vientos y atrae
al agua;
repite ecos, amplÃa emociones.
Tiene un lenguaje particular
que no se escucha sonoramente
pero que llega
a cierta parte de la conciencia